La Bolsa de Madrid

“Cada día, en cada espacio informativo audiovisual y en cada diario generalista, existe un espacio dedicado a los mercados, a las fluctuaciones de los valores financieros y las empresas que los componen, y en definitiva, a toda la información acerca de lo que conocemos como la Bolsa.”

Términos como acción, activos, riesgo, deuda, liquidez, inversión, tesoro….son utilizados por los expertos que operan en los diferentes mercados bursátiles, con toda naturalidad. Sin embargo... ¿Sabemos qué es la Bolsa? ¿En qué consiste? ¿Cuáles son los elementos que la componen? Para conocer un poquito más acerca del mercado bursátil y los movimientos financieros, nos vamos a introducir de manera simple y superficial en este apasionante mundo que mueve millones de euros a diario. Para ello, haremos una breve introducción al mundo de la Bolsa y nos centraremos en uno de los mercados que, junto a Barcelona Valencia y Bilbao, maneja las finanzas en nuestro país: La Bolsa de Madrid.

¿Qué es la Bolsa y en qué consiste?

La Bolsa de Madrid

Por definición, una Bolsa de Valores, en cualquier mercado, es un entramado financiero y económico a través del cual sus miembros y clientes realizan todo tipo de operaciones comerciales entre empresas. Operaciones de compra y venta, principalmente de valores, activos financieros, bonos públicos y privados, títulos participativos o certificados. También mecanismos para el ahorro, la inversión, y en general, toda actividad productiva con carácter lucrativo. Se trata de un complemento ideal para la Economía de cada país, en el que se satisfacen los intereses económicos de los mismos, así como de sus empresas y su estructura bancaria. Los movimientos de negociación se realizan sobre el terreno por medio de lo que se denominan corredores o agentes de Bolsa, los cuales realizan su labor normalmente a cambio de una comisión o de una participación en el negocio. Los diferentes tipos de mercados son los que crean sus mecanismos de negociación, bien se trate de mercados de divisas, de valores, de productos, etc.

En España, los mercados vienen determinados por los movimientos que se producen, entre otras ciudades, en la Bolsa de Madrid. Sus orígenes se remontan al siglo XIX, si bien desde varios siglos antes ya se producían reuniones de comerciantes en las que se realizaban intercambios de bienes y productos, como la seda o la lana, en lo que se conocía como Lonjas de Contratación. Incluso en siglos anteriores, en la Edad Media, entre los siglos XIII y XIV, ya existían unos antecedentes, en forma de papel del Estado para garantizar deudas y préstamos, en unos mecanismos conocidos como Los Juros Reales.

Sin embargo, es el 20 de Octubre de 1.831 la fecha en la que oficialmente queda inaugurada la Bolsa de Madrid. Su primera sesión se realizó en la Plazuela del Ángel de la capital, y en ella cinco agentes de cambio realizaban sus primeras sesiones, con una duración aproximada de tres horas, en las que se cotizaban las operaciones en el marco de diferentes sectores económicos, como la siderurgia o la banca. Tras la muerte de Fernando VII y con la Guerra Carlista de fondo, la Bolsa tuvo un receso en su desarrollo, estancándose durante varios años. Una vez recuperada la paz, surge la figura del Marqués de Salamanca, promotor inmobiliario y constructor ferroviario, el cual es considerado por muchos como el primer agente de bolsa profesional de la historia de España. Años más tarde, sobre 1.854 se comienzan a publicar los primeros Boletines de contratación. En ese tiempo ocurren otros dos sucesos transcendentales en la historia de la Bolsa: el nacimiento de la Peseta, y la creación del Banco de España.

Llegamos al siglo XX, el siglo de la consolidación y la expansión de la Bolsa de Madrid. El siglo XIX había terminado mal, ya que las pérdidas de Filipinas, Puerto Rico y Cuba habían derivado en una crisis económica que supuso fuertes caídas en los valores de las acciones. Pero con la llegada del nuevo siglo, la Bolsa renace con fuerza gracias a los capitales repatriados de las anteriormente mencionadas colonias. Las primeras compañías eléctricas, los nuevos bancos y la industria fueron los principales motores de esta recuperación. Poco después llegó la Primera Guerra Mundial, durante la cual la Bolsa de Madrid apenas sufrió efecto alguno, manteniendo su expansión y desarrollo. Tras la crisis conocida como el crack del 29, y el hundimiento de la Bolsa de Nueva York, volvieron a producirse recesos en su crecimiento, si bien esto no pudo hacerse apreciable hasta años más tarde. Tras esto, la dictadura de Primo de Rivera, y posteriormente la Segunda República, crearon climas de tensión que afectaron negativamente a los mercados, desencadenando años complicados para la Bolsa.

El comienzo de la Guerra Civil y la dictadura de Franco supusieron la suspensión de toda la labor bursátil durante unos años, hasta que en 1.940 retomó su actividad. En ese año se crea el Índice General de la Bolsa de Madrid. Durante los siguientes años llegan tiempos de bajadas continuadas y muy poca estabilidad, si bien por el contrario contemplaron la creación de nuevos entes empresariales de considerable importancia, entes que hoy en día continúan siendo pilares de nuestra economía. Poco a poco se observaron nuevos ánimos entre los inversores, la tendencia era de una mejora apreciable y la Bolsa se instaló en un clima de entusiasmo y crecimiento. Pero esta tendencia se vio de nuevo interrumpida por otro suceso: el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Los años posteriores no vieron revertir esta situación debido principalmente al sistema financiero existente y la no apertura a los mercados exteriores. Hasta que llego un plan de estabilización en nuestro país que repercutió positivamente en los mercados, con una subida continuada de los mismos. Este periodo termina con la Crisis del Petróleo y la muerte de Franco, acontecimientos que de nuevo produjeron inestabilidad y derivaron en un hundimiento histórico de la Bolsa.

Los años 80 trajeron nuevos tiempos a nuestra economía. Por un lado la entrada de España en la CEE, que supuso un nuevo boom bursátil. Tras ello, la inclusión de España en el Sistema Monetario Europeo, y por último, la creación de la Comisión Nacional de Mercados y Valores. La siguiente década, los 90, estuvo protagonizada por el desarrollo de las empresas tecnológicas, que aportaron nuevos bríos a los mercados y proporcionaron aire fresco a la Bolsa, provocando el mayor boom de su historia. La creación del conocido como IBEX 35, principal índice de nuestro mercado que está compuesto por las 35 mayores empresas del país, fue uno de sus principales protagonistas.

Y ya en este siglo XXI, el hecho de mayor transcendencia fue sin duda la grave crisis económica, que tuvo lugar durante los últimos años de su primera década, y que provocó cifras record, en lo negativo, en todos los aspectos de nuestra economía, y de la que la Bolsa obviamente no se libró. Se batieron todos los registros de paro y desempleo, destrucción empresarial y hundimiento económico. Incluso se habló del peor mes de Enero de su historia en el año 2.008. La prima de riesgo superó los 500 puntos, e incluso hubo que recurrir al rescate bancario por parte de la Comunidad Europea. Y llegaron los años seguramente más difíciles para la Bolsa. Mucha deuda para muy escasa inversión, y huida muy pronunciada de los capitales extranjeros. Importante destacar que ha sido en estos años cuando se modernizaron las instalaciones y los sistemas de compra venta, gracias a nuevas tecnologías. Desde entonces, todos los movimientos en Bolsa se realizan de manera electrónica. También es un hecho destacable la mayor subida en la historia del IBEX 35. Ocurrió en el año 2.010, tras una debacle dos años antes. Dicha subida ascendió hasta un 14,43 %, situándolo por encima de los 10.350 puntos.

En la actualidad nos encontramos en un proceso de recuperación muy avanzado, y la crisis económica va quedando atrás. Se sienten apreciables síntomas de recuperación, y poco a poco la tendencia de los inversores y de los mercados se torna positiva, si bien diez años después, aun se sienten algunos efectos de la mencionada crisis. Pero la Bolsa es un ente vivo, y no descansa. Los años venideros probablemente podremos vivir una nueva época de esplendor y crecimiento de nuestra economía y de nuestras Bolsas.